lunes, 26 de enero de 2015

NEOMATRIX



La manipulación de la masa humana se ha ido perfeccionando a través de la historia.
Desde la publicidad que rodeó a las primeras religiones, hasta los mecanismos  morales actuales basados en el consumismo, el ser humano ha sido dirigido a través de sus impulsos más primarios como el miedo, el sexo, etc…
Dentro del ámbito de la era de la información que nos ha tocado, los reyes de la tergiversación, las redes sociales, se muestran como el paradigma  de la estafa emocional a gran escala, convirtiendo una necesidad básica humana (animal), como es la aceptación emocional dentro de una jerarquía social, en un motor comercial más allá de los imaginados por Joseph Goebbels y demás asesores de imagen de la clase dominante.
Ejemplos de formularios y granadas emocionales destinadas a coaccionar al personal (en inglés):
Al igual que esa agencia de espionaje que contrata al hacker que vulneró sus defensas, Facebook se reinventa cada día, adoptando, comprando y creando las apps o juegos que más efectivas eran para el derrumbe de la voluntad del usuario.
En este artículo, el autor explica un caso relacionado con un juego de caballitos de hace unos años:
La Síntesis. El ser humano se vuelve cada vez más inmune al timo, aunque éste cada vez sea más depurado.  Hecha la ley, hecha la trampa, descubierta la trampa.  La propia era de la información incontrolada, suministra e informa del engaño prefabricado casi inmediatamente.  Nadie que haya leído tres blogs seguidos  puede quedar ignorante. El último Argumentario repetido por el partido de turno ya no surte efecto al ser  el usuario consciente de la intencionalidad que subyace tras él, tras unos pocos clics en páginas  habituales.
Y crece el cinismo, porque la alusión a la piedad, el miedo, etc., se ve contrarrestada y conjurada casi instantáneamente, con el efecto balsámico de no sucumbir ante esas emociones básicas.
Pero a la vez, remite la espontaneidad humana necesaria para la colaboración de buena fe: la solidaridad, la compasión, el interés mutuo.
La tecnología, informa y por lo tanto insensibiliza a la audiencia, equilibrando las fuerzas entre elite dominante y masa dominada.
Los baños de realidad son bienvenidos en sociedades “matrixadas”, donde se predica la eterna adolescencia como permanente invitación al consumo. Siempre joven, siempre gastando.
Y ese es el factor clave para que la publicidad engañosa funcione: Mantener a la sociedad en un sueño ilusionante cubriendo sus necesidades básicas. Es lo que prometen los partidos políticos, tanto los conservadores como los revolucionarios.

Ahora, siempre pobres, siempre aguantando. Algún día, Facebook & Google, dominaran el planeta…

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