La manipulación de la masa humana se ha ido perfeccionando a
través de la historia.
Desde la publicidad que rodeó a
las primeras religiones, hasta los mecanismos
morales actuales basados en el consumismo, el ser humano ha sido dirigido
a través de sus impulsos más primarios como el miedo, el sexo, etc…
Dentro del ámbito de la era de la
información que nos ha tocado, los reyes de la tergiversación, las redes
sociales, se muestran como el paradigma
de la estafa emocional a gran escala, convirtiendo una necesidad básica humana
(animal), como es la aceptación emocional dentro de una jerarquía social, en un
motor comercial más allá de los imaginados por Joseph Goebbels y demás
asesores de imagen de la clase dominante.
Ejemplos de formularios y granadas emocionales destinadas a
coaccionar al personal (en inglés):
Al igual que esa agencia de
espionaje que contrata al hacker que vulneró sus defensas, Facebook se
reinventa cada día, adoptando, comprando y creando las apps o juegos que más
efectivas eran para el derrumbe de la voluntad del usuario.
En este artículo, el autor
explica un caso relacionado con un juego de caballitos de hace unos años:
La Síntesis. El ser humano se vuelve cada vez más inmune al timo,
aunque éste cada vez sea más depurado. Hecha la ley, hecha la trampa, descubierta la
trampa. La propia era de la información incontrolada,
suministra e informa del engaño prefabricado casi inmediatamente. Nadie que haya leído tres blogs seguidos puede quedar ignorante. El último Argumentario
repetido por el partido de turno ya no surte efecto al ser el usuario consciente de la intencionalidad
que subyace tras él, tras unos pocos clics en páginas habituales.
Y crece el cinismo, porque la alusión a la piedad, el miedo,
etc., se ve contrarrestada y conjurada casi instantáneamente, con el efecto balsámico
de no sucumbir ante esas emociones básicas.
Pero a la vez, remite la espontaneidad humana necesaria para
la colaboración de buena fe: la solidaridad, la compasión, el interés mutuo.
La tecnología, informa y por lo tanto insensibiliza a la
audiencia, equilibrando las fuerzas entre elite dominante y masa dominada.
Los baños de realidad son
bienvenidos en sociedades “matrixadas”, donde se predica la eterna adolescencia
como permanente invitación al consumo. Siempre joven, siempre gastando.
Y ese es el factor clave para que
la publicidad engañosa funcione: Mantener a la sociedad en un sueño ilusionante
cubriendo sus necesidades básicas. Es lo que prometen los partidos políticos,
tanto los conservadores como los revolucionarios.
Ahora, siempre pobres, siempre
aguantando. Algún día, Facebook & Google, dominaran el planeta…

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